Publicación

Comunicación en el Congreso Internacional Scholas Occurrentes sobre Counselling.

El Counselling  como herramienta que posibilita la cultura del encuentro en ámbitos escolares

Ana Martínez Cuevas

Centro de Humanización de la Salud

      ABSTRACT   Estamos en un momento de cambio que afecta a todos los ámbitos sociales, incluido el educativo. Sin embargo, la mayoría de escuelas siguen desarrollando métodos de enseñanza caducados y ajenos a las necesidades actuales de los niños y jóvenes.   Además, gran parte de los profesores carecen de herramientas que ayuden a dar respuestas adecuadas a los alumnos. Es cada vez más necesario que las estructuras, organizaciones y los agentes educativos estén alineados en la misma dirección para formar a sujetos maduros y sólidos.   Para ello, el estilo relacional entre educador y educando es fundamental. Este trabajo tiene como objetivo ofrecer al profesorado conocimientos, estrategias, actitudes y habilidades relacionadas con el counselling (relación de ayuda) para, de este modo, favorecer en las aulas el encuentro y el diálogo.   El método utilizado parte de la transcripción de diálogos reales realizados en centros públicos, que  nos  sirven  como  herramienta  para implementar  el  análisis  desde las  claves  del counselling, y ofrecer claves de mejora.   Un profesor con formación en counselling y relación de ayuda tendrá mayor capacidad para fortalecer las potencialidades y capacidades de los niños y jóvenes. La aplicación de herramientas propias del counselling y especialmente de la aceptación incondicional, por parte del profesor, contribuirán a facilitar el desarrollo integral y armónico de los alumnos.  

Palabras clave: cultura del encuentro, aceptación incondicional, counselling, niños, jóvenes.

INTRODUCCIÓN

Sabemos que la calidad de la educación está directamente relacionada con la calidad del educador. El informe Teachers and Educational Quality: Monitoring Global Needs for 2015 incide en la idea de que la formación inicial del educador juega un papel importante en la calidad de la educación, pero igual de importante es el hecho de que éste siga en formación y capacitación continua.

La escuela actual presenta nuevas demandas y nuevos retos. No es suficiente conseguir un buen nivel de rendimiento académico en el alumnado, el éxito se consigue en la medida en que la escuela ayuda a desarrollar personas integradas de manera armónica.

Para ello, se presenta como necesario contar con un profesorado formado en habilidades de relación que posibiliten que el alumno crezca en competencias emocionales y relacionales.

En este sentido, Santos Gómez (2016) afirma que en la formación de futuros docentes se hace imprescindible abordar la conformación de un carácter capaz de empatizar emocional e intelectualmente con el Otro.

En la misma línea de pensamiento, Velez, Goñi y González(2017) señalan que es necesario establecer programas de formación para el profesorado, que les dote de las herramientas emocionales necesarias, corroborando que estudios como los de Salmurri y Skuknin, indican que en una comunidad escolar, una intervención basada en la adquisición y entrenamiento de habilidades sociales podia mejorar la salud psicológica de profesores y alumnos.

Este trabajo tiene como objetivo ofrecer al profesorado conocimientos, estrategias, actitudes y habilidades relacionadas con el counselling (relación de ayuda) para, de este modo, favorecer en las aulas el encuentro y el diálogo.

El método utilizado parte de la transcripción de diálogos reales realizados en centros públicos, que  nos  sirven  como  herramienta  para implementar  el  análisis  desde las  claves  del counselling, y ofrecer claves de mejora.

 
  1. ACERCÁNDONOS AL COUNSELLING
  Tal y como se está presentando en la bibliografía española, el counselling es casi sinónimo de relación de ayuda.   Rogers (1986), utilizando la expresión «relación de ayuda» dice: «Podríamos definir la relación de ayuda diciendo que es aquella en la que uno de los participantes intenta hacer surgir, de una o de ambas partes, una mejor apreciación y expresión de los recursos latentes del individuo y un uso más funcional de éstos» (p.46).   De este modo, un profesor formado en relación de ayuda tiene la capacidad de hacer surgir las posibilidades latentes en los niños. Y, por fortuna, los niños están llenos de posibilidades…tan sólo se trata de que tengan la suerte de encontrarse con un maestro que sepa identificar dichas posibilidades y potenciarlas. En este sentido, las actitudes básicas del conselling (empatía, aceptación incondicional y autenticidad) posibilitan y favorecen este proceso.   Jesús Madrid Soriano (1986), abunda en este concepto de relación de ayuda al manifestar:   «La idea fundamental que subyace a todo proceso de relación de ayuda, especialmente dentro de la corriente humanista, es la de facilitar el crecimiento de las capacidades secuestradas de la persona en conflicto. El fundamento que sustenta toda la relación de ayuda debe ser una visión positiva de las capacidades de la persona (…) La relación de ayuda, pues, es una experiencia humana privilegiada que ofrece el marco adecuado para facilitar el desarrollo de las capacidades bloqueadas» (p.195)   Del mismo modo, Rogers (1974) padre de la psicología humanista, apunta la idea de que para favorecer un aprendizaje válido es indispensable que exista entre el que aprende y el que quiere facilitar su aprendizaje una relación interpersonal que implique ciertas cualidades y actitudes.   En definitiva, tal y como recoge Fernández Dominguez (2005) “Es esencial que los profesores sepan “ver”a los alumnos en su riqueza, en lo que son, reconociendo todo lo que de positivo y genuino lleva dentro cada uno de ellos…Porque, sólo podrá confiar en sí mismo el niño que ha visto que se confía en él y que se le valora en lo que es, que tiene su hueco, su lugar.” (p. 200)    
  1. LA APLICACIÓN DEL COUNSELLING EN ÁMBITOS ESCOLARES

Las relaciones cotidianas entre profesores y alumnos son los espacios naturales en los que los niños van modulando su personalidad y donde pueden crecer en valores.

El deporte, es uno de los elementos que favorecen el crecimiento integral del alumno. En  un colegio, muy sensibilizado con la participación de los niños en las actividades deportivas, destacamos el caso de un niño de 7 años. Su madre, se dirigía al centro escolar a través de la siguiente carta:

“Quiero empezar agradeciéndole el interés que se toman en que los ideales que inspiran este colegio, formen también parte del día a día. Quiero contarle la experiencia que tuvimos con la actividad de baloncesto en el cole:

Nicolás no quería apuntarse a baloncesto. Como era habitual en él, le daba miedo iniciar cualquier cosa nueva. Si bien acabó accediendo, ante nuestra insistencia.

Allí se encontró con un entrenador que se preocupó por hacerle sitio en el equipo, que lo reforzaba  por su esfuerzo cuando veía que se enfadaba y azoraba porque algo no le salía (en ocasiones detrás del enfado hay un no saber gestionar la frustración). Además, le reconocía con entusiasmo sus logros, se acercaba a él cuando no iba a ir a entrenar y hablaba con él sobre los motivos que le llevaba a no ir.

Era entonces cuando descubría que el motivo había sido algo tan tonto como que un compañero le había dicho “paquete”, y entonces, él le hablaba de lo importante que era para él que participara en el equipo, al tiempo que reflexionaba sobre la excesiva importancia que Nicolás le daba a lo que la gente decía.

Poco a poco, le fue transmitiendo cercanía y seguridad, que es algo de lo que Nicolás adolece en situaciones nuevas, y eso fue lo que lo enganchó.

Dos años después sigue en el basket, y le encanta. Gracias de corazón,     por ayudar a

Nicolás a crecer en autoestima y seguridad en sí mismo.”

A través de una actividad sencilla, y de situaciones naturales, este entrenador posibilitó que el niño creciera de manera armónica e integral. El entrenador ofreció a Nicolás fundamentalmente, una mirada que lo abrazó.

Una mirada en la que Nicolás encontró:

–     Presencia,  que  evitó  que  Nicolás  se  sintiera  perdido,  y ayudó  a  que  fuera desapareciendo el sentimiento de miedo, creando un espacio de seguridad para él.

–     Cercanía, que sirvió de punto de apoyo para que Nicolás se mantuviese aunque el miedo le invitara a escapar.

–     Atención para ver su proceso, que posibilitó ver los momentos de mayor dificultad en los que se encontró Nicolás y actuar ante ellos.

–     Refuerzo  positivo,  que  se tradujo  en     reconocer  sus logros,  su  esfuerzo,  su participación… construyendo seguridad en sí mismo.

–     Comprensión acerca de sus miedos e inseguridades, recogiéndolas sin juzgarlas.

Estos cinco elementos, son claramente constitutivos de una buena relación de ayuda basada en los principios del counselling. En ellos, se dibujan dos actitudes propias de la relación de ayuda: la empatía y la aceptación incondicional.

 

La presencia, cercanía y atención se relacionan de manera estrecha con la actitud empática, ya que sin ellos difícilmente se puede entender al otro, entendiendo esa comprensión no de manera abstracta, sino personalizada en los significados concretos.

Por otra parte, el refuerzo positivo y la comprensión acerca de sus miedos están íntimamente ligados a la actitud de la aceptación incondicional, entendiendo dicha actitud como la capacidad de valorar lo que de positivo hay en el otro, y la capacidad de aceptar su mundo emotivo sin emitir ningún tipo de juicio.

   
  1. LA RELACIÓN DE AYUDA COMO ESTILO DE RELACIÓN QUE FAVORECE EL ENCUENTRO

Celebrar implica focalizar la atención  en un logro y pararnos en él con el fin de saborear la victoria conseguida. Celebrar es un ancla que nos permite tomar conciencia del camino recorrido, despertando en nosotros sentimientos de felicidad.

La capacidad de celebrar correlaciona con la capacidad de reconocer, identificar los aspectos positivos que el otro va desarrollando y además, transmitir esos logros en un tono de optimismo y auténtica alegría.

En este sentido, la idea de celebrar en el acompañamiento se traduciría en identificar los logros, por pequeños que sean, y celebrarlos conjuntamente.

 

De este modo, el logro no pasa desapercibido, y en el acto de celebrar, el alumno, toma mayor conciencia del éxito, generándose en él sentimientos de confianza y de creencia de posibilidad en el cambio. Estos sentimientos son sin duda elementos potenciadores de la visión que tiene en sí mismo, y por tanto, potenciadores de su autoestima.

En relación a este concepto, y con el fin de ilustrarlo, puede servir de ejemplo la situación vivida con Lucía.

Acompañando en un proceso formativo a un grupo de educadores Juniors que desarrollaban un programa de atención a niños y jóvenes en un barrio de Valencia, y estando en el centro una tarde  con  una  de las  educadoras, me  comentó  que  se  sentía inquieta  pues  había conseguido entablar relación con un niño de 10 años del que le había hablado otro niño del centro y lo había invitado para que se acercara esa tarde a conocer el centro. El niño le había contestado que se lo pensaría, y ella deseaba verlo aparecer.

Se me quedó grabado en la retina el recibimiento que hizo Lucia a Mateo. Se le acercó un niño, y entonces ella, con una cara que transmitía una gran alegría le dijo: ¡Mateo! ¡Cuánto me alegra que hayas decidido venir! Me siento muy contenta de verte! Mira, ahora estoy recogiendo la sala ¿querrías ayudarme y después te enseño el centro? Lo cogió por el hombro y se alejaron hacia la sala.

Es de destacar la actitud de la educadora de CELEBRAR la llegada de Mateo. Seguramente Mateo se sintió el niño más importante del barrio, y a buen seguro que esto fue un elemento motivador para que Mateo siguiera acudiendo al centro.

En la medida, en que el profesor se relaciona desde esta actitud de gratitud, es muy posible que, por ósmosis, vaya favoreciendo que el alumnado también la vaya desarrollando.

 

Esta actitud de celebrar, de agradecer, genera sentimientos positivos de confianza, de agradecimiento, y desde este ambiente positivo y potenciador  es posible empezar a construir, ya que el ayudado se siente con capacidad y con la fuerza suficiente, dado que su nivel de autoestima ha aumentado.

CONCLUSIÓN

Es importante favorecer la formación del profesorado en relación de ayuda, ya que este tipo de conocimientos mejora el bienestar psicológico del profesorado y de los alumnos.

Además, cuando el profesor despliega en el aula las actitudes básicas de la relación de ayuda se genera un clima emocional positivo que favorce el diálogo y predispone de modo más óptimo para un mejor rendimiento y/o aprendizaje.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fernández Domingez, R. (2005). Más allá de la educación emocional. La formación para el crecimiento y desarrollo personal del profesorado. Revista Interuniversitaria de formación del profesorado, 19.

Gómez, M. S. (2016). Educación del futuro maestro y maestra para la empatía y la vida en común.  La  perspectiva  de  Martha  C.  Nussbaum. En Democracia  y Educación  en la formación docente (pp. 147-150). Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya. Madrid Soriano J. (1986). Hombre en crisis y relación de ayuda. Madrid: Asetes.

Rogers, C. (1974) Libertad y creatividad en la educación. Buenos Aires: Paidós. Rogers, C. (1986). El proceso de convertirse en persona. Barcelona: Paidós.

Velez, A. P., Goñi, J. J. L., & González, J. B. (2017). Habilidades emocionales y profesionalización docente para la educación inclusiva en la sociedad en red. Contextos educativos: Revista de educación, (20), 201-215.

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