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Tendencia actualizante

En el mundo del acompañamiento en el sufrimiento, en el mundo de la relación de ayuda y del counselling, evocamos la clave de Carl Rogers llamada “tendencia actualizante” o “fuerza de vida”, motivación innata a desarrollar las potencialidades lo máximo posible y mejorar.

Hay quien dice que si hubiese que resumir el enfoque centrado en la persona, tal y como lo propuso Carl Rogers, en un solo constructo, este sería el de tendencia actualizante. Con este se refirió a la tendencia básica de cada organismo a actualizarse, mantenerse y realizarse. En lugar de entender al humano como una colección de motivaciones y necesidades, propuso que existe exclusivamente una sola motivación subyacente e inherente tanto a mantenerse como a moverse hacia la realización de su potencial. Y esta es la clave del enfoque conocido en el counselling como no directivo.

MIRADA POSITIVA

Es el convencimiento de que los seres humanos tenemos una tendencia innata a desarrollar una vida con el despliegue de nuestras potencialidades hacia el máximo. En ella consiste una de las actitudes de estas formas de relación de ayuda: la consideración positiva, la confianza en los recursos del ayudado, la mirada posibilista y no moralizante de la persona.

Es conocida la anécdota de las patatas que Rogers conservaba en el sótano de su casa y la reflexión de este: ¡ajá!, ¡Tienden a desarrollar sus potencialidades, aunque no estén en el exterior, en tierra fértil, húmeda, cálida, cultivada!

La tendencia actualizante es el concepto fundamental en el Enfoque Centrado en la Persona de Rogers. El organismo tiene la tendencia innata a desarrollar todas sus potencialidades, dirigirse hacia su crecimiento y preservación. El ser humano tiene la capacidad, latente o manifiesta, de comprenderse a sí mismo y de resolver sus problemas de modo suficiente.

Se trata de la tendencia a alcanzar lo que el sujeto percibe como revalorizador o enriquecedor, aunque no necesariamente lo es objetiva o intrínsecamente. Para Rogers no se trata ni de una creencia ni de un supuesto, sino una simple descripción de las consecuencias de tener en cuenta seriamente la cualidad de interconexión y las relaciones.

PARADIGMA DE LA COMPLEJIDAD

Se trata de una constatación de las relaciones de las partes con el todo que supera el modelo positivista y cientificista. El modelo científico positivista que imperó durante siglos, empezó a cuestionarse a finales del siglo XIX. Responde a una insatisfacción con la racionalidad lineal y unidireccional. A pesar del acta de defunción del positivismo lógico, muchas personas, en las profesiones sanitarias y de intervención social, mantienen esta referencia en sus aproximaciones a los pacientes o ayudados.

El humanismo afirma que el ser humano es un ser complejo, multidimensional, es un ser en relación, pues además de no poder vivir aislado de los demás, es a partir de dicha relación y mediante la comunicación que se crea a sí mismo (autoconcepto) y se valora como individuo (autoestima).

El ser humano es un ser dinámico, cambiante, en proceso, en constante movimiento, inmerso en un proceso activo llamado vida, el cual por naturaleza se conduce hacia una dirección que la mantiene y la mejora. La persona es un ser positivo, digno de confianza, que necesita atender a su sabiduría organísmica intrínseca a fin de poder desarrollar todo su potencial. Sea cual sea el estímulo o el ambiente que le rodee, la tendencia hacia un funcionamiento pleno que le dé seguridad y felicidad es inherente a él, y la podrá desarrollar en la medida en que sea libre para descubrir y aprender a conducirse. Esta tendencia tiene como efecto dirigir el desarrollo del organismo de forma autónoma y en el sentido de la unidad, revelándose así en su totalidad.

Tal y como un tulipán instintivamente se dirige siempre a ser tan completo y perfecto como le es posible, igualmente el humano se mueve hacia el crecimiento, la satisfacción y la realización de su nivel más alto posible de humanidad. La única restricción proviene del entorno.

El término “autoorganización” fue introducido por vez primera por Immanuel Kant en la Crítica de la razón práctica. En el marco de la psicología, Kurt Goldstein habló de autoactualización: el orden de un sistema –organismo– no viene de fuera, sino de dentro.

Una aportación definitivamente novedosa por parte de Rogers fue la actualización del self o tendencia actualizante. En efecto, cuando Rogers habla de patología se refiere precisamente a esto, al estado en que la tendencia actualizante está “secuestrada”.

En resumidas cuentas, en función de los juicios de valor con que crecimos, creamos un conjunto de ideas sobre lo que creemos que somos y sobre lo que creemos que deberíamos llegar a ser. La mayoría de las veces, esta idea coincide solo parcialmente con lo que de verdad somos y a la larga se instala cierta censura que dificulta contactar con lo que de verdad sentimos, queremos y necesitamos. En la medida en que la persona se viva genuinamente aceptada y comprendida, se animará a tocar aquellas partes suyas que de manera más o menos consciente rechazaba.

Si queremos servir de ayuda como propone Rogers, necesitaremos partir de la constatación de que cada persona hace constantemente lo mejor que puede, dadas las circunstancias, internas y externas. No es, según él, una mera creencia, ni cuestión de confianza ciega.

Así pues, sin ignorar la tendencia al deterioro, debemos otorgar pleno reconocimiento a la sintropía o tendencia mórfica, que consiste en una propensión permanente hacia un orden creciente y una compleja capacidad de interrelación, tan evidente a nivel inorgánico como orgánico. El universo construye y crea permanentemente, además de deteriorar.

LA DESCONOCIDA CRÍTICA

Muchos son los que critican este punto de vista. Les parece excesivamente optimista y que no se ocupa debidamente del elemento negativo, nocivo, el lado oscuro de los seres humanos, el pecado o posibilidad de hacer daño.

La tendencia actualizante propuesta por Rogers no se relaciona con los valores. No ensalza ni busca la bondad o el altruismo. Subyace una autoreferencialidad y una ética no heterónoma con riesgo de sabor a individualismo y relativismo. Se trata de un enfoque emancipatorio. Ante esto nacerán resistencias, obviamente, puesto que parece legítimo la existencia de códigos comunes de conductas, laicos o de fuentes espirituales, como quiera que sea.

La tendencia actualizante no puede ser una mirada ingenua, como quien quisiera negar la tendencia del ser humano a hacer el mal, daño a uno mismo o a otro. La inclusión de esta mirada positiva con el realismo de quien sabe de la seducción del mal, está pendiente en algunos espacios donde ingenuamente se presenta el counselling como modo de ayudar a ser sí mismo, sin referentes de valor ni alteridad. Por eso, en el counselling es muy necesario ayudar a tomar decisiones que honren los valores, no solo que generen bienestar emocional o satisfacción con la tendencia natural. Se abre el paso del estudio de la legítima persuasión.

José Carlos Bermejo, presidente de ACHE